Hunab Kú

 

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Literalmente significa “El Único Dador de la medida y el movimiento”.

 

Dentro del concepto del mundo sagrado Maya: “Es el constructor de este y todos los mundos”,  “Es un Ser de inteligencia pura”, que aparece bajo dos aspectos fundamentales: El Movimiento como principio eterno de vida, el movimiento hace que todo pulse dentro de la Creación, lo cual permite generarse y recrearse a sí misma. La  Medida es la matemática del Creador; no hay nada que no pueda ser medido pues todo, al tener una pulsación de vida, tiene ondas constantes capaces de producir una cuenta que nos lleve a la comprensión de este aspecto de la naturaleza. Todo es medible, no hay nada que se escape a la medición.


El Movimiento es un principio fundamental por el cual se establece que todo está cambiando, nada permanece, por lo tanto, dentro  de la Creación: lo único constante es el cambio.  Hunab Kú  se expresa como un cambio en ondas de espiral, que a la vez nos va mostrando que todo principio de vida va evolucionando cíclicamente y a la vez elevándose en cada ciclo a una mayor expresión y expansión de ese principio de vida.  


 La espiral también nos está mostrando que todos estamos en un camino;  ese camino puede ser coincidente con otras entidades de vida o con otros espacios vitales. Sin embargo cada uno esta moviéndose en sus propias espirales de existencia,   por lo tanto hay  sintonías y divergencias,  encuentros y desencuentros,  movimientos que unen y movimientos que separan,  sístole-diástole,  atracción y repulsión,  como partes esenciales del movimiento mismo.


Si esto lo podemos trasladar a la psicología humana nos damos cuenta que nos estamos moviendo en nuestra propia espiral de conciencia,  muchas veces tenemos coincidencias con otros seres  que en ese momento están formando parte de nuestra existencia con un propósito especifico,  ya sea por una experiencia en particular que nos une, ya sea porque estamos aprendiendo juntos algo: una lección de la vida o por otras razones. Sin embargo,  al tener espirales de existencias propias también hay momentos en que cada quien tiene que seguir su propio camino, porque su propia espiral ya lo está llevando a otro movimiento, espacio-tiempo de su propia existencia. Son las sístoles y diástoles de nuestras propias relaciones humanas,  las que podemos entender a través del Movimiento Universal.



Si seguimos la sabiduría de Hunab Kú, en la cual todo está en movimiento constante, podemos entrar al gran secreto de la Existencia; que es permanecer vitales en el cambio,  aceptando las transformaciones,  realizando los diferentes aspectos de nuestra propia existencia,  sin juzgar,  pues todo ha sido parte de la espiral de la vida y  nada  más,  que al no permanecer quieta nos trae siempre situaciones renovadas.


La Medida de todas las cosas está en la comprensión que tengamos de los diferentes elementos integrantes del universo conocido. El color tiene una pulsación rítmica medible y cuantificable,  dependiendo de la gama cromática podemos determinar su frecuencia; las bandas de sonido cada una tiene sus propia medida. Tanto la luz como el sonido son los creadores intrínsecos de toda la Existencia.


“Dios matemátiza"

         

            Se dice que Hunab Kú es en  esencia luz y sonido y apartir de ellos se ha conformado paulatinamente lo que conocemos como la materia, desde lo más sutil hasta lo más denso. Finalmente somos  la pulsación rítmica de la luz y el sonido, en tantas y tantas variantes como niveles existenciales hay.

 

            Hunab Kú es un concepto metafísico dentro de la cosmovisión Maya,  es decir es un entendimiento superior de lo que da vida,  Hunab Kú no tiene ninguna forma antropomórfica; es la sustancia de vida que interpenetra toda la Creación.

 

            No hay nada que no sea Hunab Kú porque El es el Todo, que es el Uno. La unidad perfecta que guarda toda la Creación; todos formamos parte de Hunab Kú no hay nadie que escape a ese gran cuerpo de unidad.  Dentro de Hunab Kú cada uno tiene su espacio y dimensión,  nivel o frecuencia  actuando en el punto donde le corresponde estar dentro de la gran unidad.

 

            En Hunab Kú no hay nada que esté de sobra y nada que falte, es la unidad perfecta dentro de sí mismo. Esta es una comprensión de la dinámica del universo porque Hunab Kú es sin juicios y sin limitaciones el omniabarcante,  el omnisciente,  el omnipresente,  todo eso en sí mismo y sin Él nada existiría. Nosotros le podemos decir a la piedra, a la estrella o a otro hombre “tú eres Hunab Kú” y estaremos en lo cierto porque es la unidad que se manifiesta en cada una de sus partes, las partes de Hunab Kú no pierden la cualidad de la completitud que goza la totalidad. Cada parte contiene al Todo y el Todo se hace pleno por las múltiples partes.

 

            La sabiduría Maya maneja la idea de que Hunab Kú tiene su centro en todas partes y su circunferencia en ninguna, es decir,  el epicentro mismo de Hunab Kú, su punto radiante, lo podemos encontrar siempre y en todo lugar donde pongamos nuestra atención, su centro está allí donde coloquemos la conciencia, y la periferia o límite, se encuentra en ninguna parte por que es ilimitado en su multidimensionalidad. Si lo quieres ver así tu eres el centro de Hunab Kú y tu irradiación es ilimitada pero también la flor es el centro de Hunab Kú y su irradiación es ilimitada, no hay nada que le puedas conferir a otro en la conciencia Hunab Kú que por derecho no le corresponda a cualquier aspecto de la creación.

 

Rueda Maya Sagrada